Publicado el: 22 agosto, 2016

Comercio ilícito de cigarrillos, un problema a nivel mundial

Columna de Opinión
Francisco Ulloa
Gerente de Integridad de Mercado British American Tobacco y miembro del Consejo Consultivo del Observatorio de Comercio Ilícito


El comercio ilícito de cigarrillos, así como de otros artículos, es un problema que preocupa a nivel mundial.

La perpetración de este delito requiere necesariamente de una articulación ínter- frontera: logística, inteligencia y la acción de redes criminales, que aprovechan las debilidades del sistema para llevar a cabo su cometido.

De ahí la importancia que el combate a este crimen organizado se realice con la coordinación y cooperación de todos los gobiernos y países.

En este entendido también, y consciente de los nefastos efectos de esta actividad ilegal, la Organización Mundial de la Salud (OMS) vuelve a reiterar el llamado a los Gobiernos para que adopten medidas específicas para controlar el comercio ilícito de tabaco.

El Informe sobre el control del Tabaco en la región de las Américas. A 10 años del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (2016), señala que “el comercio internacional ilícito de productos de tabaco supone una grave amenaza para la salud pública mundial, ya que aumenta la accesibilidad y la asequibilidad de los productos de tabaco, con lo que socava las políticas de control del tabaco y produce considerables pérdidas en los ingresos de los países”.

Se calcula “que si se eliminara el comercio ilícito en todo el mundo, los gobiernos obtendrían US$ 30.000 millones anuales más en impuestos, como mínimo, y cada seis años se evitaría un millón de muertes prematuras gracias a la disminución del consumo como consecuencia del mayor precio promedio de los cigarrillos”.

En los últimos años, el contrabando y falsificación de cigarrillos ha aumentado en más de un 400%, creciendo dramáticamente de un 3,6% en 2012 a un 11,5% en 2015, y la escalada sigue. Llama la atención el origen de la oferta ilícita de cigarrillos, todos fabricados para ser distribuidos en el mercado Boliviano por compañías formalmente establecidas en sus países de origen. Es aún más llamativo que, a pesar del destino original de estos productos, me consta que estos no se ofrecen en el país vecino. La sofisticación de esta “logística criminal” impresiona y preocupa.

En este contexto, la situación que evidencia la ciudad de Arica resulta emblemática para graficar el extremo al que puede llegar el contrabando y el comercio ilícito: hoy casi el 80% del comercio de cigarrillos es ilegal. Así, Arica es una clara expresión de una de las mayores vulnerabilidades que se deben enfrentar para combatir este ilícito como es la ubicación geográfica fronteriza.

En este entorno, solo cabe destacar a los organismos fiscalizadores y persecutores, Aduanas, Policía de Investigaciones, Carabineros, Ministerio Público y Servicio de Impuestos Internos, que realizan una tremenda labor para desbaratar al crimen organizado y a las bandas detrás del contrabando y comercio ilegal de cigarrillos. Pero, queda pendiente aún la inyección de mayores recursos y la coordinación internacional, entre otros, para detener este ilícito que hace perder al fisco US$ 215 millones anuales por concepto de evasión de impuestos.